martes, 24 de febrero de 2015

002 Negocios

Evita que te roben tus ideas

¿Es mi idea o proyecto realmente buena? ¿Tendrá éxito? Antes de ponerla en marcha, el emprendedor se enfrenta casi siempre a la duda y temor al fracaso.
Ante la duda o temor, es común para los emprendedores comentar el proyecto, inclusive los asociados o socios de una agrupación sin reglas claras, pueden robar para si mismos las ideas del grupo, adelantarse en su registro e inclusive tomar indebidamente las aportaciones intelectuales del colectivo para beneficio de si mismos. 

Así que no es malo contar, si se sabe como hacerlo, razón por la cual te recomiendo las siguientes precauciones:

01.- Los socios o integrantes de un colectivo que trabajan una idea deben firmar un contrato de confidencialidad o el emprendedor deberá de haber registrado la propiedad intelectual.

02.- La ventaja de contar una idea de negocio presenta algunas ventajas, puesto que los puntos de vista de otras personas pueden enriquecer la idea, al ofrecer una visión más objetiva y analítica. Verbalizar el proyecto es un proceso para encontrar debilidades y fortalezas.

03.- En colectivos profesionales, los proyectos pueden ser robados por quienes cuentan con mayores recursos y que siendo deshonestos carecen de habilidad innovadora o potencial emprendedor, razón por la cual necesitarán un "cómplice" que siendo más hábil en la etapa operativa realice el proyecto. Este "cómplice" puede ser sustituido por un empleado, profesional o equipo gestor contratado para realizar la idea.

04.- El buen emprendedor sabe encontrar las necesidades de mercado y sabe poner en marcha una idea para ganar dinero. A excepción de las áreas tecnológicas o científicas, el resto de las ideas responden a necesidades que requieren ser cubiertas.

05.- Es necesario que el emprendedor se dirija a inversionistas profesionales. Los primeros interesados en mantener una postura ética son ellos mismos porque se juegan su prestigio y su continuidad como empresa, porque si algún inversor serio hiciese algo dudoso seguramente sería su primera y última inversión.

06.- Cuando se trate de inversores no profesionales, extrema las precauciones: no te dirijas a empresas del sector porque pueden tener mayor capacidad que tú para poner la idea en marcha y busca garantías de que son de confianza. Tendrás que dejarte guiar por tu propia intuición, pero, en cualquier caso, ten en cuenta el siguiente consejo.

07.- Guárdate la información principal. Muestra sólo la punta del iceberg. En la primera reunión con el inversor o el cliente potencial le cuentas sólo la idea general. Se trata de realizar un sumario ejecutivo, que puede ser expuesto en cinco minutos. Qué quieres hacer, qué necesidades cubres y con qué equipo cuentas. Y sólo informarás sobre cómo lo vas a hacer cuando hayas tenido varias reuniones y el inversor esté realmente interesado. No obstante, intenta guardarte la información principal, aquella que te puede diferenciar de tus competidores. Haz hincapié en la valía de tu equipo, en tu propia experiencia y formación.

08.- No pierdas el tiempo. ¡Sé el primero! Es importante tener en cuenta los plazos, entre más lejana esté la fase de inicio y desarrollo de una idea o proyecto, más fácil será que otros la realicen o copien. Hay que tener en cuenta que, en la mayoría de los negocios, lo que cuenta es ser el primero en llegar.

09.- No olvides registrar tus ideas o proyectos, antes de exponerlo a la opinión de expertos. Si la idea parte de una investigación o innovación tecnológica realiza un estudio previo de patentes en el sector, de tal forma que veras realmente si puedes proteger los resultados. En segundo lugar, haz un estudio para extender la patente, cuánto mercado puedes abarcar y si te interesa económicamente extenderla a otros países. Lo normal es hacerlo para España, Europa, Japón, Estados Unidos y China. Y, por último, debes decidir si comercializarás tú mismo la patente o si la vas a licenciar.

10.- Cuando se trata de empresas que no investigan, pero que tienen una idea para comercializar y les falta el potencial investigador, se trabaja de dos formas: Se otorga la licencia de patente a un tercero, adquiriendo los derechos de usarla a cambio de los dividendos, o te aproximas a alguien que haga investigación (universidades o centros públicos),

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