jueves, 16 de julio de 2015

Automóviles

Deducción de inversiones en automóviles
El Servicio de Administración Tributaria (SAT) hizo hoy una advertencia a los contribuyentes del país:

No procederán las deducciones por la adquisición de automóviles cuando éstos no sean “estrictamente indispensables para cumplir con el propósito de las actividades del contribuyente”.

De igual forma, señaló que “se considera una práctica fiscal indebida la deducción de automóviles, así como los gastos de mantenimiento y los pagos de seguros correspondientes a dicho automóvil o la acreditación del Impuesto al Valor Agregado (IVA) pagado por dicha adquisición, cuando el automóvil haya sido otorgado, en comodato o cualquier otra modalidad, a otra persona y no se utilice para realizar las actividades propias del contribuyente”.

A partir de la reforma fiscal que entró en vigor en 2014, todo tipo de deducciones para personas físicas y morales serán acotadas de manera drástica. De hecho, desde que se anunció la medida en septiembre de 2013, cuando se dio a conocer la propuesta de reforma hacendaria, generó todo tipo de inconformidades de parte, sobre todo, del sector empresarial.

Desde la exposición de motivos de la reforma fiscal en general, y de las modificaciones a las leyes fiscales en particular, la autoridad dejó en claro el histórico abuso de la mayoría de empresas, que preferían –antes que pagar impuestos– llenarse de activos que pudieran deducir, sobre todo terrenos, todo tipo de bienes inmuebles y automóviles, y así pagar menos impuestos o, peor aun, obtener saldos a favor declarando más gastos que ingresos.

Y, en efecto, de todas las deducciones a que tienen derecho las empresas, la compra de automóviles concentra alrededor de 70% de lo que deja de recibir el fisco por concepto de deducciones.

Dichas deducciones son: adquisición de automóviles, donativos no onerosos ni remunerativos, arrendamiento de automóviles, estímulo por fomento al primer empleo, consumo en restaurantes, adicional del salario pagado a trabajadores de 65 años o más de edad y a trabajadores con capacidades diferentes. Para 2013, antes de la reforma, según información de la Secretaría de Hacienda entregada a las cámaras legislativas, se estima que por esas deducciones el fisco dejó de recibir 16 mil 426 millones de pesos, de los cuales 11 mil 342 millones, cerca de 69%, fue por la deducción por la adquisición de automóviles nuevos.

Hasta 2013 año se podía deducir hasta 170 mil pesos en la compra de un auto. A partir de la reforma el monto a deducir bajó a 130 mil pesos.

Para 2014, del total de lo que dejó de recaudar el fisco por deducciones de ese tipo, por 14 mil 288 millones de pesos, unos 10 mil 386 millones serían por concepto de automóviles, cerca de 72.6%.

Y para este año, según la misma información de Hacienda, se espera que el fisco deje de recibir 11 mil 276 millones de pesos por la deducción de automóviles, que es, también, 72.6% de los 15 mil 512 millones de pesos que no se recaudarán por el total de deducciones en 2015.

Con la reforma fiscal, el monto posible de deducir por la adquisición de automóviles se reduce en cerca de 26%, pero, como lo señaló el SAT, sólo si el contribuyente demuestra que el automóvil es una inversión “estrictamente indispensable” para alcanzar los fines propios de su actividad, sin la cual “el objeto del contribuyente se vería obstaculizado, al grado tal que se impediría la realización de su objeto social”.



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